SOLEDAD URZÚA / FRANCISCO BUSTAMANTE
Temporal. Técnicas mixtas
Soledad Urzúa Edwards y Francisco Bustamante Gubbins integran la primera generación de artistas formados en la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Finis Terrae, a su vez, la primera escuela de arte de una universidad privada del país. Este hecho, que hoy puede parecer sólo un dato, reviste especial importancia, puesto que la escuela fundada en marzo de 1993, rompió con los paradigmas imperantes hasta entonces e introdujo nuevas miradas en la formación y práctica del arte. Desde lo conceptual hasta lo formal, los nuevos artistas trabajaron de manera desprejuiciada y ampliaron sus registros más allá del territorio nacional, asumiendo un arte libre, cuyo sello principal es la propia identidad.
Luego de tres décadas de egresados, ambos artistas mantienen un fuerte vínculo. Cada uno construyó su carrera y definió una trayectoria y, aunque sus obras son formalmente muy diferentes, tienen una vertiente común. Ambos trabajan en talleres al interior de sus casas. Es decir, intimidad, cotidianeidad e historia personal se cuelan en sus obras. Por eso resultan propuestas tan particulares, alejadas de modas o discursos contingentes. También por eso, son radicalmente opuestas.
La presente muestra integra la obra de ambos artistas; pintura, técnica mixta y porcelana en el caso de Soledad, y cerámica, pintura y escultura en el caso de Francisco. Bajo el sugestivo título de Temporal (ambos investigan, experimentan y mutan en su propuesta), el montaje propone un recorrido por sus últimas creaciones, por sus imaginarios actuales, por los materiales y colores que hoy les inquietan. Así, establece sus diferencias y similitudes y da cuenta cómo, cada uno desde su personal visión, se sorprende con el misterio de la germinación.
Materia, naturaleza y memoria
El trabajo de Soledad Urzúa (1974) está profundamente cruzado por el vínculo entre naturaleza y transformación, inspirado por la relación íntima con su jardín. En su taller, que opera como un gabinete de curiosidades del siglo XIX, la artista investiga las posibilidades de la hoja de maíz —chala o panca— como material artístico. Este elemento mesoamericano conecta su obra con el origen y transmuta lo cotidiano en lo sagrado. Además, sus obras cuentan con una fuerte dimensión comunitaria y afectiva, ya que Urzúa trabaja en colaboración con colectivos de mujeres, redefiniendo la autoría y entendiendo lo femenino como una red. “Mis obras tributan la fuerza uterina de la naturaleza ”, explica la artista.
Por su parte, la propuesta de Francisco Bustamante (Lima, 1972) opera sobre una matriz biográfica marcada por el desplazamiento y la violencia política que vivió durante su infancia en Perú. Radicado actualmente en la comuna de Zapallar, su trabajo encierra una inestabilidad latente bajo superficies que dialogan con la estética ornamental, el barroco latinoamericano y la iconografía tradicional peruana. Su retiro a la naturaleza ha empujado un proceso de autotransformación en su obra, introduciendo la arcilla y el fuego como elementos que materializan una relación directa con la tierra y la transformación irreversible. Precisamente dicho trabajo, “responde a un tiempo de introspección, donde el taller pasa a ser una obsesión que fluctúa entre el arrebato y un vacío feroz”, señala Bustamente.







